Fue entonces cuando se dió cuenta

Enjuagó el dedo índice entre sus labios,y con él, rebañó hasta el último grano de azúcar solitario en el mantel.

Sabía por qué lo hacía y por qué se divertía haciéndolo; no era tal el simple hecho de hacerlo, y sólo él lo entendía.
El resto, machacaba en silencio el triste terrón de azúcar en el fondo de la taza, ansiosos de endulzar su esperado entretiempo, entreten-tempo...
Con ellos y ajeno a ellos viajaba en su pasado, pasado ya pero a la vez no tanto.
Saboreó, apretando con su lengua los pedazos de azúcar recolectados y disfrutó de lo que aquel sencillo placer le produjo más allá de las papilas gustativas...De su paladar volaron estímulos, su mente se iluminó, se le ablandó el pecho. Pensó que lloraría pero su mente una vez más se equivocó precipitada, y se soprendió a sí mismo.
Fue entonces cuando se dió cuenta.
No le cabía duda y una tímida risa asomó de sí para sus ajenos, sorprendidos y sacados de su entretentiempo, compañeros de café.
Y rió más seguro.
¡Siempre su recuerdo le traería una sonrisa..!
Aquello no lo sabía: lo vivía sin que ninguna de sus células tuviera siquiera una científica duda al respecto.
Aunque con el tiempo que todo lo lleva a su paso, perdiese el recuerdo del último cercano o lejano café a medias tardes, nunca, y se reafirmó, nunca, sería otra su muestra de añoranza...
Reirá por cada risa compartida, cada guiño escondido, cada juego de miradas, cada sí y cada no, cada lágrima y cada abrazo.....
Y reirá feliz aun cuando llore...pues sabe bien cuál será el destino de su dolor.

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